top of page

¿TikTok ha matado el concepto de receta tradicional?


TikTok ha matado concepto receta tradicional 2026 (Actualidad) - GastroSpain (1)

Hay un guiso en el fuego que lleva ya más de una hora. Sofrito lento, burbujeo tímido, olor que se mete en la ropa. La cocina está viva, pero exige presencia: remover, bajar el fuego, esperar. No hay atajos sin consecuencias. Hay tiempo.


En la otra mano, el móvil. Un vídeo de 30 segundos promete “el mismo sabor” sin sofreír, sin reposar y casi sin fregar. Todo es limpio, rápido, perfecto. Resultado inmediato, música pegadiza y corte a negro antes de que surja la duda.


Y entonces la pregunta incómoda: ¿esto es aprender a cocinar o solo reproducir un truco? Para responder hay que aclarar qué llamamos receta tradicional: no solo ingredientes, sino tiempo, transmisión, contexto y técnica. Una manera de hacer que explica por qué cada paso importa.



El primer choque es formal. El formato manda y lo que no cabe en 45 segundos se simplifica. El sofrito “se puede saltar”, los reposos desaparecen y los tiempos se ajustan al algoritmo. No siempre es mala intención: es el medio empujando. El problema llega cuando lo accesorio sustituye a lo esencial y el plato pierde identidad.


Luego está la receta convertida en espectáculo. Queso fundido en cascada, cuchillos afilados, “crunch” amplificado. Se cocina para que se vea bien, no para que evolucione en la cazuela. La tradición, en cambio, entra por la nariz antes que por los ojos. No luce en cámara, pero construye sabor.


Otro daño colateral es la pérdida de contexto. Rara vez se explica por qué se hace así, qué ocurre si cambias el orden o qué estás sacrificando al acelerar. Sin ese marco, la receta se vuelve un truco aislado. Y cuando falla, no cuestionamos el atajo: culpamos al plato.


Pero aquí va el matiz importante: TikTok también democratiza. Más gente cocina, prueba y se atreve. Descubre culturas que antes no intentaba y pierde el miedo a técnicas básicas. En TikTok hay recetas puente que no sustituyen a la tradición, pero pueden ser su puerta de entrada.



El problema aparece cuando esa puerta se convierte en autopista global. Estandarización: hoy todos hacen lo mismo, mañana lo olvidan. Pasta feta, ramen “hack”, modas que pasan rápido. La tradición local no desaparece, pero queda enterrada bajo el ruido.


Y aun así, conviene recordarlo: la tradición siempre cambió. Ninguna cocina es fósil. Lo nuevo no es la evolución, sino la velocidad y la escala. Antes el cambio tardaba años; ahora, horas. El reto no es resistirse, sino saber cuándo frenar.


Hay platos que sufren especialmente al “tiktokeo”: platos de cuchara, fermentos, masas con levado, fondos largos. No se pueden acelerar sin perder textura, profundidad o estabilidad. En cambio, la red funciona bien para técnicas concretas, salsas base o ejecuciones claras que luego cada uno profundiza.


Cómo salvar la tradición en tiempos de scroll pasa por criterio, no por nostalgia. Tres reglas simples: desconfiar de tiempos milagro, buscar fuentes que expliquen el porqué y detectar los pasos críticos que no se negocian. Y apostar por recetas puente: lentejas bien hechas, caldo rápido pero honesto y tortilla con método, no con truco.


Conclusión: TikTok no mata recetas. Cambia cómo aprendemos a cocinarlas. Lo que hay que defender no es “antes se hacía mejor”, sino el derecho del plato a pedir tiempo cuando lo necesita. Lo rápido puede convivir con lo lento. Pero solo si sabemos distinguir uno del otro.

Comentarios


bottom of page