Orobianco, esencia italiana en la alta gastronomía mediterránea
- Roberto Buscapé
- hace 3 días
- 2 Min. de lectura

El restaurante Orobianco inicia una nueva temporada reafirmando su papel como referente de la alta cocina italiana en la Comunitat Valenciana. Más allá de una simple reapertura, el proyecto afronta este nuevo ciclo con la solidez de quien ha sabido construir una identidad propia, manteniendo intacto su compromiso con la excelencia gastronómica y una propuesta que gira en torno al menú degustación y la carta.
Desde sus inicios, Orobianco ha sido clave en la evolución de la cocina italiana en España. En un momento en el que este estilo apenas tenía presencia en el panorama MICHELIN, el restaurante apostó por demostrar que la tradición italiana podía elevarse a un nivel de sofisticación, técnica y creatividad equiparable al de cualquier gran cocina internacional. Hoy, esa filosofía continúa vigente bajo la dirección gastronómica de Paolo Casagrande y la dirección ejecutiva del chef Andrea Drago, quienes imprimen a la propuesta una mirada contemporánea sin perder la esencia.
La cocina de Orobianco evoluciona desde la coherencia. El producto de temporada y proximidad sigue marcando el ritmo, en diálogo constante con el alma italiana que define al restaurante y con el entorno mediterráneo que lo rodea. El resultado es una propuesta que reinterpreta recetas tradicionales desde una perspectiva actual, construyendo un discurso propio donde conviven raíces, técnica y experiencia.
En la carta, cada plato responde a esa búsqueda de equilibrio. Destacan elaboraciones como la tagliatella de sepia con guiso de cañaílla, acelga y bergamota, el espárrago verde con castañeta agridulce al níspero, langostino y anchoa, o el dentón curado con licuado vegetal, sésamo y limón amargo. A ellas se suman propuestas como el fusillone con tuétano y azafrán, sarda marinada y hinojo salvaje o el lomo de cordero con mantequilla, moscatel y algas, donde la técnica se pone al servicio del producto y la sensibilidad.
El apartado dulce mantiene la misma coherencia, con creaciones como el helado de leche de cabra ahumado con plátano, aguacate e hidromiel o el cremoso de sésamo negro con algarroba, albaricoque y café, capaces de cerrar la experiencia con matices y personalidad.
El menú degustación ofrece una visión más completa del universo Orobianco. Entre los pases, destacan el tartar de calamar con olivas, almendra y marsala, la vieira con cuajada de sus corales o el spaghetto frío con mole blanco y caviar, uno de los platos más representativos. El recorrido continúa con elaboraciones como el San Pedro con jus tostado a la marinara o el plin de conejo y pevarada, hasta culminar con el pato a la brasa con jugo al pomelo y una propuesta dulce fresca y aromática.
La carta de vinos, con más de 400 referencias, sigue siendo uno de los grandes pilares del restaurante, con especial atención a etiquetas italianas y nacionales, además de una selección internacional muy cuidada.
Todo ello se disfruta en un enclave único, con vistas abiertas al Mediterráneo y al Peñón de Ifach, en un espacio luminoso y elegante que invita a saborear la experiencia sin prisas.
Como complemento, O•B Rooftop by Orobianco regresa una temporada más como el punto de encuentro perfecto para quienes buscan un plan más desenfadado, donde el tapeo, la coctelería de autor y la música en vivo se combinan frente al mar.
.jpg)






Comentarios