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Eneko Atxa firma su nueva Sociedad Gastronomika en Madrid


La Sociedad Gastronomika Eneko Atxa Madrid 2026 (Restaurantes & Bares) - GastroSpain (1)

Madrid tiene nueva dirección para dejarse llevar. En el número 5 de la calle Ruiz de Alarcón, dentro del Mercer Hotel Madrid 5*GL, acaba de abrir sus puertas La Sociedad Gastronomika de Eneko Atxa, una de esas aperturas que no llegan para hacer ruido, sino para quedarse en la memoria.


El chef vasco, reconocido con tres Estrellas Michelin y una Estrella Verde, suma así su segunda aventura en la capital tras una trayectoria internacional que ha convertido su cocina en un lenguaje propio: sensible, preciso y profundamente conectado con el territorio.


El escenario no podía ser más sugerente. El restaurante se instala en un edificio de 1905 que fue sede de la Sociedad General Azucarera de España, una joya firmada por Enrique María Repullés y Vargas que conserva esa elegancia rotunda del Madrid de principios del siglo XX. En su interior, el diseñador Andreu Carulla ha creado un espacio sereno, cálido y muy medido, donde el lujo se expresa sin estridencias.


La experiencia se reparte en distintos ambientes: una sala con cocina a la vista para solo 12 comensales, otra sala contigua para 24 y una bodega que también funciona como comedor privado para 16. Todo está pensado para que el comensal sienta la cercanía del oficio, el pulso de la cocina y esa sensación de estar participando en algo casi íntimo.



Atxa define esta propuesta como un “placer identitario”, un punto de encuentro entre el paisaje vasco y la energía madrileña. Su discurso no se apoya en etiquetas, sino en una idea sencilla y poderosa: la sostenibilidad como sentido común. Cuidar el entorno, respetar los tiempos y recordar que, antes de que el restaurante abra, ya hay alguien trabajando en el campo y en el mar.


El menú degustación, de 165 euros, se plantea como un relato de temporada. Puede acompañarse con un maridaje de 110 euros, apoyado en una bodega con referencias nacionales e internacionales. El recorrido arranca con un brioche artesanal y mantequilla de setas, y continúa con un homenaje al espárrago navarro trabajado en distintas texturas.


Después llegan bocados como el Limón Grass con foie gras, el erizo de mar con manzanilla o la ostra con aire de mantequilla chimenea y crocante de Joselito. El bogavante asado, servido con un caldo de cocido madrileño, tiende un puente delicioso con la ciudad.


La merluza, las kokotxas al pil-pil, el Wagyu con setas y duxelle, y un original helado de pan de ayer ponen el broche a una propuesta que no busca impresionar por exceso, sino emocionar desde la precisión. La Sociedad Gastronomika confirma que Madrid sigue viviendo un momento dulce para la alta cocina.


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