La alta cocina mallorquina tiene una dirección: La Fortaleza
- Julián Acebes
- 26 jun
- 2 min de lectura

En Cap Rocat, una antigua fortaleza militar del siglo XIX situada frente a la Bahía de Palma, La Fortaleza se ha consolidado como una de las grandes mesas de Mallorca. Al frente de su propuesta gastronómica está Víctor García, chef y director gastronómico del hotel, que ha construido un proyecto profundamente ligado al producto, al paisaje y a la memoria culinaria de la isla.
Reconocido con dos Soles de la Guía Repsol, el restaurante ofrece un formato íntimo, con un máximo de 26 comensales por servicio, y dos menús degustación que evolucionan con las estaciones. Su cocina parte del respeto por los sabores tradicionales, pero avanza desde una mirada contemporánea, libre y precisa, capaz de reinterpretar las influencias heredadas de generaciones anteriores.
El entorno tiene un papel esencial. Cap Rocat, considerado uno de los hoteles más privados y singulares del Mediterráneo, aporta a la experiencia una escenografía difícil de igualar: el acceso por el puente, la terraza abierta al mar, la brisa, las antorchas y la luz del atardecer convierten la cena en un recorrido que empieza antes de sentarse a la mesa.
La propuesta se articula en dos caminos. El Menú La Fortaleza plantea un viaje gastronómico por las islas a través de elaboraciones vanguardistas inspiradas en la cocina tradicional y en los mejores productos de temporada. Entre sus creaciones destacan “Entorno”, que transforma el paisaje rocoso que rodea el hotel en una experiencia comestible; el “Variat Mallorquín”, reinterpretación de una de las expresiones más populares de la gastronomía local; y “Sobrasada, Miel y Aceite de Oliva”, un plato que reúne porc negre mallorquí, miel de las colmenas de Cap Rocat y aceite de oliva de Santa María.
El Menú Vegetal “Es Pagos” ofrece otra lectura del territorio, centrada en la huerta mallorquina. Sus vegetales proceden del huerto propio de La Fortaleza, ubicado en la finca Es Pagos, un espacio concebido como laboratorio vivo de sostenibilidad, biodiversidad y agricultura regenerativa.
Dos menús, una misma raíz: Mallorca. En La Fortaleza, tradición y vanguardia conviven en una experiencia sensorial donde producto, entorno y memoria construyen un relato gastronómico propio.
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