La Fábrica de Hielo cerámica (GastrHOGAR) - GastroSpain

La Fábrica de Hielo reivindica como arte la cerámica popular

 

 

ROBERTO BUSCAPÉ 20.05.21

Viajar se ha convertido en parte de la rutina de José Luis Rodríguez de la Iglesia. El alma mater de La Fábrica de Hielo dedica buena parte de su tiempo a recorrer el mundo en búsqueda de esos pequeños y grandes tesoros que forman parte del catálogo del espacio. Colecciones particulares, testamentarias o anticuarios son algunos de los lugares que de forma habitual visita en busca de piezas que llamen su atención.


Aunque si hay algo a lo que dedica buena parte de su esfuerzo y pasión en estos viajes es a elevar a la categoría de arte elementos cotidianos de la alfarería patria como tinajas, botijos, jarras o vasijas. Algo que ha hecho que el espacio se caracterice por poseer una gran colección de cerámica andaluza muy especial.


Granada, Sevilla o Almería son algunos de esos destinos estrella en los que José Luis encuentra cerámicas que datan entre los S. XVIII hasta el XX destacando formas como el lebrillo, las orzas, las perulas o diferentes tipos de platos. Una vez en el espacio, un equipo de expertos se dedica a recuperar y restaurar estas piezas que en ocasiones se les da una segunda vida convirtiéndolas en apliques de pared o lámparas.


Tal es su implicación en este labor, que la Fábrica de Hielo cuenta con una colección muy especial en la que destacan piezas de coleccionista como, por ejemplo, un plato Hispano-morisco que data el S. XVI. Una pieza que comparte espacio con obras de Fajaluza, esa cacharrería popular en barro vidriado y decorado que se ha convertido en tendencia y en un verdadero objeto de deseo.


En paralelo, José Luis no renuncia a traer al espacio piezas orientales que provienen de la Compañía de Indias y, en general, de toda Asia. Unos objetos que de manera artesanal el espacio repara siguiendo la técnicas antiguas con lañas de hierro.


Esta importante colección ha hecho que el espacio haya colaborado recientemente con Loewe. La marca española hizo un gran encargo a la tienda marbellí comprando una gran cantidad de lebrillos antiguos que formaron parte de la decoración de sus tiendas en todo el mundo. Todo un guiños a su origen, España, que ha hecho que la marca posea la colección más importante del mundo de este tipo de piezas.


Sin renunciar al buen hacer popular, el espacio también da la oportunidad a jóvenes artesanos de la zona contando con piezas de creación reciente y que se adaptan a las necesidades de un cliente que busca piezas actuales y de tendencia.

 

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