Incendios forestales: el impacto sobre el ganado, los viñedos y la gastronomía rural española
- Irene Sánchez
- hace 58 minutos
- 2 min de lectura

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Los incendios registrados durante julio en distintos puntos de España recuerdan que el fuego también destruye alimento, empleo y futuro rural. Más allá de las hectáreas quemadas, alcanza pastos, cultivos, ganado, colmenas, viñedos, sistemas de riego y pequeños negocios vinculados al territorio.
En la Comunidad de Madrid, los fuegos de Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Almorox confluyeron el 24 de julio en el incendio de la Sierra Oeste. La emergencia obligó a distribuir más de 330.000 kilos de forraje y pienso para cerca de un millar de animales. También se activó asistencia veterinaria para ejemplares con quemaduras u otros daños, además de actuaciones en accesos, cerramientos y retirada de animales fallecidos.
Cuando desaparecen los pastos, mantener una explotación ganadera implica comprar alimento, transportar agua, trasladar reses y asumir costes imprevistos. A ello se suma el impacto sobre la fauna silvestre, que pierde refugio y alimento, y sobre las colmenas, cuya supervivencia depende también de la recuperación de la vegetación y los recursos florales.
En Castilla y León, el incendio de Burgohondo, en Ávila, golpeó una zona forestal y ganadera en la que el suministro de agua y alimento para la cabaña se convirtió en una necesidad inmediata. Organizaciones agrarias han advertido además de pérdidas en pastos, colmenas, vallados e infraestructuras, todavía pendientes de una valoración completa.
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El fuego también ha alcanzado el viñedo histórico de Gredos. Productores de la zona han comunicado daños en parcelas de viejas cepas de Garnacha y Albillo Real, algunas plantadas hace cerca de un siglo. Perder una viña no significa perder únicamente una vendimia: replantar, recuperar rendimientos y reconstruir el paisaje vitícola exige años, con consecuencias para bodegas, cooperativas y empleo local.
En Huelva, el incendio iniciado el 8 de junio en Villanueva de los Castillejos dejó daños documentados en 30 explotaciones agropecuarias. Alrededor de 300 bovinos se quedaron sin pastos y murieron 14 animales. También ardieron dehesas, cultivos, riegos, maquinaria y recursos vinculados a la montanera.
En la Serra d’Espadà, tras el incendio iniciado el 25 de julio en La Vall d’Uixó, organizaciones agrarias han reclamado medidas específicas para las explotaciones agrícolas, ganaderas y apícolas. Cultivos leñosos como el olivo, el almendro, los cítricos o el alcornoque pueden necesitar años para recuperarse, mientras que la pérdida de recursos florales reduce el alimento disponible para las abejas.
Después aparecen los efectos menos visibles. Sin cubierta vegetal aumenta la erosión y las lluvias pueden arrastrar cenizas y sedimentos hacia cauces y fincas. Para productores y restaurantes rurales, esto puede traducirse en proveedores bloqueados, menos visitantes y costes más elevados.
La recuperación exige ayudas ágiles, reparación de infraestructuras y continuidad comercial. Desde GastroSpain trasladamos nuestro apoyo y solidaridad a las personas y profesionales afectados, así como a quienes trabajan en la extinción y recuperación. Proteger el paisaje productivo es proteger la gastronomía, la economía y la cultura alimentaria de España.
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