Finca Antigua: una escapada de enoturismo con horizonte manchego
- Roberto Buscapé
- hace 1 día
- 2 min de lectura

Hay destinos que se entienden mejor al levantar la vista. En Finca Antigua, el vino no aparece aislado, sino unido a un paisaje amplio, seco y luminoso, de esos que obligan a mirar lejos. La bodega se encuentra en Los Hinojosos, al suroeste de Cuenca y muy cerca de Toledo, en una zona que permite organizar una escapada cómoda desde Madrid sin renunciar a la sensación de viaje.
El entorno tiene algo de inesperado. Después de recorrer España en busca de viñedos con personalidad, la familia encontró aquí un lugar extremo, abierto y con carácter propio. La finca ocupa 1.000 hectáreas, una extensión que combina viñedo y naturaleza manchega. De ellas, 421 hectáreas están plantadas de viña a más de 900 metros de altitud, un dato que ayuda a explicar la singularidad del enclave. El resto lo forman monte bajo, encinas y carrascas, componiendo una estampa sobria, luminosa y muy reconocible.
Más que una simple visita a una bodega, Finca Antigua propone una forma de acercarse al territorio. El viaje puede empezar entre viñedos y continuar por los alrededores, porque Los Hinojosos forma parte de la Ruta del Quijote, con campos de cultivo, horizontes amplios y molinos de viento. A poca distancia aparecen nombres muy ligados a la identidad manchega, como El Toboso, Belmonte, Mota del Cuervo, Villamayor de Santiago o Quintanar de la Orden. Todos ellos permiten completar la escapada con paseos, literatura, patrimonio y esa calma de los pueblos que conservan un ritmo propio.
La mesa también forma parte del plan. En esta zona, la gastronomía se expresa con recetas contundentes, populares y muy pegadas al terreno. Gachas manchegas, pisto, migas, cocido manchego, cordero a la brasa o caldereta son algunos de los platos que acompañan bien una escapada en la que el vino y la cocina local funcionan como hilo conductor.
Dentro de la finca, La Casona actúa como punto de encuentro, descanso y bienvenida. Entre abril y septiembre acoge La hora del vino, una propuesta relajada para disfrutar de vinos por copas, snacks y tapas elaboradas con producto local. Para quienes prefieren una experiencia más guiada, la visita Lagarto Ocelado incluye mirador, recorrido por la bodega y cata de tres vinos con queso y almendras, por 16 euros.
La propuesta se amplía con El Palomar, que por 33 euros añade un almuerzo frío con vino. Y para quienes buscan profundizar más en el paisaje de la finca, Pico Garbanzo, por 49 euros, se adentra en la parcela origen de Clavis e incorpora cata, queso manchego curado al romero y maridaje de tapas.
Entre las actividades especiales figura Brindando con los planetas, el 12 de junio, una cita que encaja con el espíritu del lugar: viñedo, cielo abierto y una copa para mirar La Mancha desde otra perspectiva.
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