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Cerrato 1968: carácter castellano con final elegante


Quesos Cerrato Cerrato 1968 2026 (Fresquera) - GatroSpain (1)

La intensidad no siempre está reñida con la delicadeza. Cerrato 1968, una de las referencias más reconocibles de Quesos Cerrato, lo demuestra con un perfil gustativo profundo, persistente y, al mismo tiempo, equilibrado. Es un queso pensado para quienes buscan personalidad en cada bocado, pero también armonía, matices y una evolución pausada en boca.


Elaborado con leche cruda de oveja y leche pasteurizada de vaca, Cerrato 1968 combina dos registros complementarios. La leche de oveja aporta fuerza, complejidad y una expresión más rotunda, mientras que la leche de vaca suaviza el conjunto y le confiere una textura especialmente fundente. Su maduración superior a 250 días termina de definir un queso intenso, pero no excesivo; potente, pero siempre elegante.


A la vista, Cerrato 1968 presenta una apariencia ligeramente granulosa que anuncia su carácter curado. Sin embargo, al probarlo, sorprende por una textura envolvente y fundente que se deshace lentamente y deja una sensación larga y agradable.


En boca, el recorrido es progresivo. La acidez aparece bien integrada, el punto de sal acompaña sin dominar y, poco a poco, surge un matiz picante, sutil y medido, que aporta identidad sin imponerse. En nariz, su intensidad aromática recuerda a fruta muy madura y evoluciona hacia notas más profundas, con evocaciones de cuero que prolongan su recuerdo.


Su complejidad encuentra buenos aliados en cervezas Ale, vinos blancos secos de perfil frutal y tintos de crianza media. También armoniza con uvas, frambuesas, membrillo, verduras y encurtidos, que aportan contraste y frescura.


Para disfrutarlo en plenitud, conviene servirlo a unos 16ºC y retirarlo del frigorífico al menos veinte minutos antes. En dados o en cuñas finas, Cerrato 1968 tiene todo para convertirse en protagonista de una tabla de quesos, de un aperitivo especial o de una sobremesa sin prisa.


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