Cañitas Málaga: raíces manchegas con alma mediterránea en las alturas
- Julián Acebes
- hace 3 días
- 2 Min. de lectura

En una ciudad donde la gastronomía vive un momento de efervescencia constante, Cañitas Málaga se posiciona como uno de los proyectos más atractivos de la escena actual. Situado en la azotea del hotel ME Málaga, este espacio combina arte, cultura, música y cocina en un entorno privilegiado, con vistas que abarcan la Alcazaba, la Catedral y el pulso vibrante del centro histórico. Un lugar donde el espíritu del sur se funde con la mirada contemporánea de dos de los cocineros jóvenes más prometedores del panorama nacional: Javier Sanz y Juan Sahuquillo.
La historia de Cañitas Maite comienza lejos de aquí, en Casas-Ibáñez (Albacete), donde ambos chefs desarrollaron una propuesta culinaria profundamente ligada al territorio. Sin embargo, en Málaga han sabido reinterpretar ese origen sin renunciar a su esencia. “Nos adaptamos al entorno, pero mantenemos nuestros valores”, explican. Y esa filosofía se traduce en una cocina que dialoga con el producto local, sin artificios y con una clara vocación de disfrute.
El espacio acompaña esa idea. Cosmopolita y sofisticado, pero sin rigidez, el restaurante apuesta por un diseño contemporáneo donde predominan las maderas, los tonos azules y una atmósfera abierta que invita tanto al visitante como al local. Es un rooftop pensado para compartir, para alargar la sobremesa y dejarse llevar por una carta accesible, reconocible y bien ejecutada.
La propuesta gastronómica gira en torno al sabor. Aquí no hay fuegos artificiales, sino técnica, producto y memoria. Platos que reinterpretan clásicos de la casa, como su célebre croqueta de jamón —cremosa, intensa, casi icónica— o el carabinero a la parrilla con sabayón de manteca de orza, que resume esa fusión entre tradición manchega y guiños contemporáneos.
La carta invita al centro de la mesa, con elaboraciones pensadas para compartir. Desde unos mejillones con sobrasada hasta unas navajas en escabeche cítrico, pasando por un equilibrado langostino a la parrilla con jugo de pollo asado. Mar y montaña, técnica y sencillez, en una cocina que busca emocionar sin complicar..
En los platos principales, el dominio del producto y el punto se hace evidente. La lubina a la parrilla, con la piel crujiente y un pilpil preciso, o la chuleta vasca, son ejemplos de una cocina que entiende la materia prima como eje central. También destacan propuestas más intensas, como la molleja con parmentier ahumado y trufa, que aporta profundidad y contraste.
El broche dulce mantiene el nivel, especialmente con su conocido flan de nata y leche de oveja, equilibrado con un toque cítrico que aligera el conjunto. Una propuesta coherente que se acompaña de una cuidada selección de vinos, con protagonismo de referencias andaluzas sin olvidar sus raíces manchegas.
Cañitas Málaga no pretende ser un templo gastronómico inaccesible, sino un lugar donde comer muy bien, disfrutar del entorno y conectar con una cocina honesta. Un proyecto que demuestra que la tradición, cuando se entiende y se respeta, puede viajar, evolucionar y seguir emocionando desde cualquier lugar.
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